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Bourdais y Cadillac: la maldición que domina el juego.

Bourdais et Cadillac, la malédiction...

El híbrido de Cadillac n.º 38 perdió la posibilidad de disputar el título cuando un fallo en la dirección asistida obligó a una parada de 30 minutos en la madrugada.

Una remontada inesperada

Jack Aitken había cedido el volante a Sébastien Bourdais apenas meses antes de que el coche, liderado también por Earl Bamber, haya registrado el mejor giro nocturno con 3 ’26.370 seg.

El 38, que había mantenido la declaración de la pole en varias ocasiones desde el inicio de la 94ª edición, se vio obligado a saltar a la pista en 4 h 10 m, donde el mecánico del programa Hypercar de Jota se puso a trabajar en el tren delantero del LMDh.

El problema técnico

Un defecto en la asistencia de dirección provocó la salida de Bourdais del coche. Al vaciar la mesa de pilotar, el ex‑piloto de Fórmula 1 mostró visiblemente su frustración, tirando la cubeta y sumido en el fondo del pit‑lane antes de regresar al cockpit tras la reparación.

Durante la recta intervención de los mecánicos, el desmontaje aumentó gradualmente sin ofrecer una solución definitiva. Al cabo de veinte minutos, el coche había perdido varios circuitos de ventaja frente a sus competidores, dejando a Cadillac en un puesto bajo el liderazgo.

El equipo de Jota continuó empujando la recuperación del vehículo, pero el daño acumulado implicó que el 38 ya no estaba en la lucha por la victoria al finalizar la carrera.

Sebastien Bourdais réconforté por son père, Patrick.

Sebastien Bourdais réconforté por su padre, Patrick.

Photo de: Marc Fleury

Relanzamiento y desenlace

Tras la operación de 30 minutos, Bourdais volvió a la pista. A pesar de que se recuperó parcialmente, el déficit acumulado era demasiado elevado para volver a competir por las primeras posiciones.

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Mientras Cadillac seguía en disputa con BMW y Toyota por la cabeza, la caída inesperada de Bourdais recordó a los aficionados la imprevisibilidad que define a las 24 Horas de Le Mans.

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