Baterías: el talón de Aquiles que compromete la fiabilidad del juego
Hace dos años la Mercedes AMG demostró que la unidad de potencia podía mantenerse en funcionamiento sin intercambios; hoy, la batería que impulsa a George Russell y a Kimi Antonelli sufre fallos que amenazan la fiabilidad de toda la temporada.
Problemas de fiabilidad que suscitan preocupación
Mientras la temporada pasada contó con un solo reemplazo de batería en Abu Dhabi, la versión actual presenta fallos en los equipos de McLaren y Williams, además de los incidentes en los coches de Russell y Antonelli, lo que plantea un riesgo inesperado en un relato de rendimiento.
La nueva generación exige más de la batería
La recuperación de energía se ha casi triplicado, pasando de 120 kW a 350 kW, mientras la capacidad máxima permanece en 4 MJ. Esta presión extra aumenta el “C‑rate” y la demanda térmica de cada celda.

El truco no está solo en la potencia; la homogeneidad térmica se vuelve crucial. Unas pocas celdas sobrecalentadas pueden desencadenar un efecto dominó que afecte al módulo completo.
La Mercedes explicó que la batería de Russell sufrió daños graves por temperaturas extremas antes y después del apróximos, confiando en el envío marítimo para su reparación.

Al contrario de lo que se pensaba, no basta solo con aumentar el flujo de aire; la química interna varía entre constructores y afecta tanto la densidad de potencia como la estabilidad térmica.

Dentro del bloque se ocultan serpentines que circulan un líquido refrigerante creado para mantener las temperaturas en un rango óptimo, complementando la entrada de aire fresco.
Preparándose para la revolución 2026
La Mercedes ya ha identificado la fuente de los fallos y planifica mejorar el diseño de batería antes del siguiente ciclo técnico, aunque la complejidad térmica del nuevo reglamento definitivamente elevará el riesgo de que la fiabilidad vuelva a ser un tema candente.