En 1996 el piloto inglés Damon Hill coronó al mundo con una Williams‑Renault, pero la continuidad de su equipo tardó un año en materializarse.
El girado inesperado de 1997
Frank Williams anuló la permanencia de Hill y seleccionó a Heinz‑Harald Frentzen junto a Jacques Villeneuve para la temporada siguiente. Hill recordó que la conversación con el fundador fue breve: «Tengo que pensar en el futuro del equipo». El remitente agregó que la decisión estaba vinculada a la estrategia de corporar a un piloto alemán.
Hill explicó que, con el paso del tiempo, comprendió la proyección de la Williams hacia el mercado alemán, impulsado por la popularidad de Michael Schumacher y las inversiones televisivas que apuntaban a ese sector.
La familia de Hill describió al momento como un “claro giro a Alemania”, que coincidía con la llegada de motores BMW la siguiente temporada.
Escenario culminante en la carrera de Hongro, cuando Hill compitió por su primera victoria en Arrows con el número 1 en su arsenal.
La llegada de Frentzen y el futuro BMW

Con la despedida de Hill, Frentzen asumió el asiento de Williams y presentó oportunidades de colaboración con BMW. El piloto alemán se percibió como un puente entre el rendimiento técnico de Mercedes y la visión de expansión de la Williams.
Frentzen afirmó que el lazo entre la furgoneta y Ganó, y la relación con la europeá, se fortaleció gracias a la sinergia de las competencias de endurance y la apertura de la máquina a la paleta de motores que la alemana ofrecía.
Años posteriores y una coincidencia en Jordan
En el 1999 tanto Hill como Frentzen decidieron unirse al programa Jordan, donde Hill replicó su última victoria en Spa‑Francorchamps, antes de retirarse en el 1999.
El desenlace de la trayectoria conjunta de Hill y Frentzen en Jordan coincidía con la entrada de Ralf Schumacher y la consolidación del vínculo de la Williams con BMW, un plan que se materializó después.
