Controversia por la pole de Russell en Austria: Verstappen habría hecho lo mismo
George Russell ocupó la pole position en el Red Bull Ring tras una estrategia de última vuelta que generó controversia al cruzar zona de reproceso al instante de un accidente de Max Verstappen.
El Incidente ocurrió a las 3:28 pm, cuando Verstappen perdió el control en el 9º giro. Solo un drapeado amarillo simple estaba desplegado, y Russell, en su última ronda, llegó con precisión a esa sección. Bajó el pie, cumplió la señal y reprendió el lap, valiendo la mejor hora de la sesión.
Mecánicas de las normas de la zona de acquado
La gestión de la carrera reivindicó que el choque de Verstappen se debió a un fallo en la aerodinámica trasera de la RB22, por lo que la responsabilidad quedó en la propia Red Bull. No obstante, la legislación deportiva esperaba que el drapeado doble o rojo se hubiera desplegado para anular cualquier tiempo bajo tales condiciones, lo que finalmente no sucedió.
Con esta lógica, el piloto de Mercedes evitó la investigación y mantuvo su cronómetro. Se argumentó que la actuación de Russell cumplía con el protocolo al frenar ante la alerta y que, según el reglamento, no habría motivo para invalidar su lap.
Repercutido en la relación entre pilotos y reguladores
El hecho disparó un debate sobre la posibilidad de que los clasificados manipulen la situación para proteger su posición, tal como el caso de Kimi Antonelli, quien abandonó su intento al percibir un drapeado doble que, según creía, estaba en vigor.
Max Verstappen explicó que la polémica es antedada, ya que en otras categorías la provocación de un drapeado doble suele anular la vuelta automáticamente. Señaló que algunos conduciendo no la interrumpían, mientras que otros sí. Afirmó: “Ese no era el mínimo que buscábamos, un drapeado doble o incluso rojo debería haber marcado la sesión.”
El piloto holandés observó que la reglamentación permite aprovechar zonas grises. “El deporte se negocia con la interpretación de las reglas”, dijo, insistiendo en la necesidad de clarificar velocidades de reducción y la diferencia entre un drapeado simple y múltiple.
La propuesta de Carlos Sainz
El cazador español planteó que la responsabilidad de generar las condiciones de un drapeado no debe quedar en manos del polémico. “Si alguien provoca el roedor rojo o amarillo, debería perder tres lugares en la parrilla», propuso como medida de disuasión.
Sainz clasificó incidentes emblemáticos, citando a Michael Schumacher en 2006 y Nico Rosberg en 2014, cuando ambos causaron situaciones de riesgo que alteraron las vueltas finales. Sugirió que la asociación de pilotos de gran carrera (GPDA) adquiera una postura unificada para sancionar estos actos.
Frente al consenso latente, propuso una política: “Si un piloto empuja al borde de la seguridad y termina su vuelta, debe recibir una penalidad de tres puestos”, resaltó la especificación de que la penalización busca evitar que un líder en la etapa de clasificación impose su dominio sobre los demás.
Implicaciones futuras en las finas de las sesiones
Los revendedores oficiales reconocieron la real tentación de inducir un drapeado para bloquear la ventaja de rivales. Compartieron la idea de establecer reglas claras sobre la velocidad permitida y que las sanciones se apliquen en caso de provocación deliberada.
“Al volver a la configuración ‘Sprint’, hallaremos un equilibrio que unifique equidad y seguridad”, cerró Sainz al retirarse del podio, con la intención de que la propuesta se evalúe en la próxima reunión del GPDA.

