Alonso y Stroll critican la incómoda cabina del Aston Martin en la F1
Alonso confirma que el malestar en el AMR26 quedó atrás tras los ajustes de Mónaco
El piloto español dejó la pista del Gran Premio de Canadá después de 23 vueltas y, a diferencia de Lance Stroll, abandonó la carrera; ahora asegura que la incomodidad que le obligó a retirarse ya no existe tras los cambios realizados en Mónaco.

Alonso explicó a la prensa que, durante la última semana, el equipo mantuvo reuniones virtuales y pruebas en el garaje de Mónaco para probar cuatro configuraciones distintas de posición en el cockpit. Según sus palabras, “nos hemos vuelto a una postura de baquet semejante a la de 2025, una referencia conocida, y ya no es una fase de experimentación”.
Los ajustes tras el fin de semana canadiense
Los técnicos admitieron que, aunque se intentaron modificaciones durante el GP de Canadá, el problema persistía porque estaba ligado tanto a la posición del asiento como a la forma del baquet. La solución incluyó una revisión de la inclinación del cockpit, una decisión impulsada por el director técnico Adrian Newey para bajar el centro de gravedad y minimizar la turbulencia del casco sobre la toma de aire.
Alonso añadió que diferencias de apenas uno o dos milímetros en el ángulo o en el punto de presión bajo la cadera pueden comprimir nervios y reducir la sensibilidad, algo que experimentó tras 20‑30 vueltas en Montreal.
Stroll también denuncia incomodidad prolongada
Lance Stroll, que cruzó la línea de meta en Canadá a cuatro vueltas del ganador, reconoció que su baquet sigue sin resultarle cómodo. “No, hace tiempo que no me siento a gusto”, comentó sonriendo al ser interrogado.

Stroll explicó que, pese a la presión de terminar su GP de casa, tuvo que “aguantar” la molestia. Aseguró que todo el año ha estado ajustando la posición del asiento, los pedales y el propio baquet para conseguir comodidad, describiendo el proceso como “un verdadero desafío en mi AMR26”.
El baquet, moldeado a medida a partir de un molde de espuma de poliuretano y fabricado en fibra de carbono, se ha convertido en el punto focal de las quejas de ambos pilotos, evidenciando la estrecha relación entre ergonomía y rendimiento en la Fórmula 1 actual.
Con los ajustes ya implementados, Alonso llegó a Mónaco confiado y optimista, mientras que Stroll sigue buscando la configuración definitiva que le permita competir sin sacrificar la postura.
El próximo paso será validar en pista si la nueva posición permite al piloto sentir la máquina durante toda la distancia, un factor decisivo antes de que la temporada avance hacia sus etapas finales.