Max Verstappen se encontró la peor de las carreras de qualifiers, siendo relegado a la séptima posición en la parrilla tras una pelea de equilibrio y consumo de batería que superó al de sus rivales.
Ese mismo margen perdido se vio reflejado en el sprint del viernes, donde el piloto holandés no pudo mantener la ventaja frente a Lando Norris, George Russell y Charles Leclerc, y rápidamente fue superado en los círculos finales.
Durante el sprint, Verstappen describió que el coche se “machacaba” a altas velocidades, dando la sensación de un desequilibrio completo, un sentimiento que se confirmó también en las vueltas de clasificación.
En un tono más técnico, el Red Bull explicó a Sky Sport que la RB22 no solo presentaba un balance pobre, sino que también carecía de potencia en línea recta, obligando al coche a consumir más baterías en cada vuelta.
El resultado fue que, en el último sector, la energía quedaba casi agotada, y el piloto señalaba que había perdido “mucha” velocidad en rectas, lo cual también reflejó su desempeño global.
De Citas del piloto:
«Hay dos problemas: la coche ayer no estaba bien. Hoy no vimos mejoría. Mantuve la misma situación. Además de estar muy lento en rectas, esperábamos más potencia desde el primer giro. Esa falta de potencia hace que permanezcas en rectas durante más tiempo, lo que no sólo consume energía sino que afecta el último sector, donde en 15 curvas la potencia se reduce casi a cero. Perdí mucho tiempo, el balan…ec was muy mismo.», concluyó.
Al intentar corregir la situación mediante ajustes en la configuración, el equipo quedó estancado, pues el motor mostraba un comportamiento anormal que no respondía a la configuración estándar.
Ante la posibilidad de desmontar el coche para intentar una solución, Verstappen advirtió que la única alternativa viable requeriría romper el parc cerrado, lo que, en caso de marcharse al pit‑lane, significaría iniciar la carrera con la calificación en posición de rebote.
»Si no tocamos nada, no podemos resolverlo. Si tocamos, sabemos que no podremos volver a la posición original de clasificación», explicó el piloto, proponiendo abrir la ventana de cambios antes de la salida del Gran Premio de domingo.
El equipo, mientras tanto, ha mantenido las mismas preocupaciones sobre la estrategia de energía, indicando que ver más inestabilidad de potencia representa una amenaza para la capacidad de mantener el ritmo contra los pilotos rivales.
La insistencia de Verstappen por un cambio definitivo “vía la vía de los stands” indica que la sorpresa del resultado no se verá como un mero error de pista, sino un deterioro técnico grave que podría influir decisivamente en los próximos días de competición.

