Max Verstappen volvió a cuestionar la regla de energía que modifica las maniobras en la Fórmula 1, afirman los equipos de Brno después de la última carrera antes de la pausa veraniega.
Verstappen sostiene penalizaciones a los mejores pilotos
Durante el Gran Premio de Bélgica, el tetracampeón argumentó que el nuevo esquema perjudica a quienes logran la mayor ganancia en las curvas, pues los beneficios se evaporan al acelerar en las rectas por restricciones de despliegue de energía.
El piloto de Red Bull sostuvo que la tensión existente en las rectas se debería a las limitaciones de batería, y que, pese a los riesgos asumidos en la entrada de curva, la presión tecnológica acaba por anular cualquier ventaja.
Algoritmos de aprendizaje automático y frustración de la élite
Se ha comentado que la gestión se ha vuelto tan compleja que la Fórmula 1 recurre a algoritmos de inteligencia artificial. Los equipos señalan que estos sistemas comprenden cada ajuste, con lo que una mínima variación en una curva pasa a traducirse en pérdida de varios décimas de segundo en la siguiente recta.
Los ingenieros exparten, con cierto desdén, que la estrategia de energía ya exige parámetros tan finos que el manejo del motor se convierte en un segundo plano frente a la máquina.
El punto de vista de Oscar Piastri y los “ordenadores” en las duros
Piastri, que llevaba la queja a la pista de Spa, remarcó que la sesión de clasificación parece confiar más en la estabilidad de los sistemas informáticos que en la destreza del piloto, describiendo el reglamento como un “ángulo de interpretación interminable” que depende de que los ordenadores funcionen correctamente.
Norris: una visión contradictoria de la normativa
El británico de McLaren niega que la nueva regla represente un bloqueo sistemático. Según Norris, la normativa no afecta por igual a todos los circuitos, porque ha simplificado algunos giros—por ejemplo la sección de Pouhon en Spa—y complejo otros, ilustrados por los giros 4 y 11 del Hungaroring, donde la velocidad de entrada aumenta pese a la reducción de la downforce.

Reafirmó que, a pesar de la nueva regulación, todavía existen oportunidades para diferenciarse, especialmente en circuitos de máxima velocidad como Silverstone o Spa, donde la presión de los giros puestos a prueba la conducción directa.
Asimismo argumentó que los giros 4 y 11 se vuelven aún más exigentes; la velocidad de entrada es mayor que el año pasado, mientras la adherencia decae, lo que abre una “occasion re‑activa” para los pilotos de excelencia.
Norris también señaló que los algoritmos “no están siempre trampa”; en ocasiones, simplemente realizan operaciones aleatorias, lo que puede alterar la previsibilidad de una carrera.
Nueva balanza de poder en la maniobra de la energía
La conversación en la fábrica de la Fórmula 1 sigue girando en torno a la equidad del reglamento de energía, y se vaticina que la próxima prueba decidirá si el ajuste continuará compitiendo en esa tira de la diversión, o se necesita una revisión para restaurar el espíritu de meritocracia en la pista.
