Allan McNish, pese a haber corrido solo tres veces en Suzuka, nunca alcanzó una victoria memorable en el circuito japonés de 5,8 km.
El vínculo del piloto escocés con el supesto de Honda
Durante los años 1990, como piloto de prueba de McLaren, McNish se desplazó diariamente a las instalaciones de Honda. Allí participó en los ensayos del motor V12 que formaría parte de la Toyota que competía en Fórmula 1.
Esta cercanía con la ingeniería japonesa forjó una afinidad que trasciende el simple rendimiento. El piloto recuerda que la naturaleza estrecha del trazado, su desnivel pronunciado y la presencia de hierba a lo largo de la pista aumentaban el riesgo de cada error, pero también intensificaban la emoción al superar cada curva.
Experiencias desde la era de Porsche hasta la Fórmula 1
En 1997 y 1998, McNish compartió la delantera de una Porsche 911 GT1 junto a Yannick Dalmas, Pedro Lamy y Stéphane Ortelli. La carrera prometía un puesto top‑6, pero un fallo mecánico en la caja de cambios redujo diez minutos en la parada al final del recorrido.
Al año siguiente, intentó reintroducirse en Suzuka como tercer piloto de Renault en pruebas libres. Sin embargo, su último intento en la pista en 2002 resultó en un accidente a más de 280 km/h cuando chocó el carril de seguridad más rápido: el 130R, una colisión registrada a 69 g. Aún así, el episodio no disminuyó su afecto por el circuito.
El mito del 130R y la crítica al ajuste de la curva
Después del accidente, McNish expresó su descontento por el rediseño del 130R en 2003. Según él, los cambios enlentecieron el descenso de la curva, y a pesar de las mejoras, la falta de aerodinámica de la Toyota y su propia conducción fueron los verdaderos culpables del incidente, no la pista.
Comparó el 130R con otras icónicas curvas, como el Raidillon de Spa, afirmando que Suzuka mantiene su lema de desafío constante para cualquier categoría, ya sea una F1 o una superdeportiva.
Competencia en 1998 y la posibilidad de derrocar a Mercedes
En 1998, con la participación de Mercedes, McNish argumenta que Suzuka ofreció una rara oportunidad para vencer al poderoso equipaje Mercedes. Comentorías de Gary Watkins, de Autosport, respaldaron esta idea al señalar que «después de que McNish salió de la pausa, su coche ya no perdió tiempo ante el líder».
Retiro y incursiones posteriores
Tras 2002, McNish retornó al circuito japonés en dos ocasiones bajo el paraguas del World Endurance Championship, pero nunca volvió a competir en Suzuka. La última oportunidad se vio desplazada al circuito de Fuji, finalizando su carrera en 2013.
El eco de su primera visita a Suzuka sigue intacto; el trazado, por defecto o no, conserva la misma esencia desafiante, ya sea para vehículos de carretera o de competición, según el propio McNish.


