Lewis Hamilton se llevó la pole position para el sprint del Gran Premio Británico en un salto de 0,011 s sobre Kimi Antonelli con la Ferrari al borde de la pista de Silverstone.

Ganancias de un circuito histórico
La actuación de Hamilton mostró que la velocidad de punta de la Scuderia, hasta entonces limitada por ajustes marginales, se vio superada por la nueva configuración de la Serie L1 y las sesiones de Sprint 1 y 2, lo que cerró la brecha con Mercedes y Red Bull.
El volante fue seguido de cerca por el propio Kimi Antonelli, con quien la diferencia se mantuvo en milésimas. Los ajustes de calibración de la caja de cambios y la aerodinámica fueron señalados como determinantes.
Reacciones y mirada futura
«Es algo que no esperaba», comentó Hamilton después de cruzar la línea de salida. Agradeció al equipo de fábrica por los refinamientos posteriores a cada sesión, subrayando la importancia de cada mejora puntual.
El piloto resaltó la competitividad de los Mercedes y Red Bulls, remarkando que la potencia de esos motores ha sido “impresionante” durante toda la temporada, pero expresó su orgullo por la capacidad de su equipo para mantener la lucha.
Perspectiva para el sprint
En un formato comprimido donde la preparación técnica es limitada, Hamilton confía en el ritmo impuesto por su Alfa Romeo durante la práctica Sprint. Afirmó que la carrocería muestra una evolución positiva y que, con la primera línea, puede controlar la carrera contra los rivales con mayor ventaja de potencia.
“No es la última vez que salgo de la línea de salida, pero cada vuelta se vuelve una prueba de la resiliencia del equipo”, señaló, mientras recalaba que la confianza se fundamenta en la resultante optimización de la carrocería y los ajustes de suspensiones.
