El 19 de junio, el GP de Bélgica de 44 vueltas en Spa volvió a decidirse por la rapidez y la estrategia, descartando a Charles Leclerc como finalista de segunda.
¡Controversia en el Combes!
Con Leclerc en la tercera posición tras una aceleración en el sexto giro, el monégasque encontró a Piastri en bruto entre él y la Ferrari de Hamilton. En la curva de los Combes, Leclerc defendió agresivamente colocando su coche en la línea media para evitar una incursión exterior de Piastri, quien reaccionó con un ajuste de trayectoria que provocó un impacto.
Piastri, cuyo vehículo sufrió daños, manifestó en radio que Leclerc no le concedió el espacio necesario, generando una desconfianza inmediata por parte del piloto australiano.
Decisión sobre la sanción
Los comisarios analizaron el contacto y concluyeron que la Sprint fue el resultado de una configuración casi simultánea, sin intención de forzar a la cadena nascentemente fluyente.
Según el informe, el coche número 81 planeaba una maniobra de adelanto exterior en la curva cinco, pero su delantera permaneció en descuidos respecto a la del 16. Además, el 16 no precipitaría su vehículo fuera de la pista.
En consecuencia, el panel de árbitros determinó que no se impondría ninguna penalización.

