Aston Martin y Honda desconocían la magnitud de los retos que les aguardaban tras la llegada de la nueva era tecnológica en la Fórmula 1.
AMR26 enfrenta un salto de nivel tras su primera evolución en Hungría
El paquete de mejoras recibido en el Gran Premio de Hungría marcó el primer intento serio de potenciar el nuevo coche. Con el chasis actualizado solo cubriendo una fracción del problema, el rendimiento se vio limitado por una serie de fallos sistémicos y por la falta de datos de uso.
El ingeniero jefe Shintaro Orihara admitió que la “real” fatiga del equipo empezó a evidenciarse en enero y que, antes de esa fecha, los pilotos creían que el rendimiento era aceptable. Sin embargo, cuando empezaron a transitar en Barcelona, la diferencia y la fiabilidad se aceleraron, acumulándose pérdidas de manera constante.

La prioridad de Honda siempre ha sido la fiabilidad. Para evitar que vibraciones y defectos de batería arrastraran el coche al fondo, el poder de su motor se redujo, ralentizando el ritmo de desarrollo global.
Los desafíos regulatorios y técnicos de Honda
El diseño actual de la unidad de potencia difiere radicalmente del modelo ganador con Red Bull. La empresa se centra en transferir el conocimiento de la F1 a otras áreas del grupo, lo que complica la ingeniería interna.
La pura potencia térmica se ha visto drenada por la eliminación del MGU‑H y la subida de la capacidad del MGU‑K, que pasó de 120 a 350 kW. Paralelamente, el flujo de combustible del motor de combustión interno se modificó, añadiendo una capa de complejidad que afecta tanto a la potencia como a la maniobrabilidad.
Este mix de cambios simultáneos es el factor más intrincado según Orihara, pues la regla exige una mezcla perfecta entre rendimiento y fiabilidad. Honda reconoce que el déficit de potencia requerirá su evolución más puntual en Zandvoort, donde se testea exclusivamente la mejora térmica.
Impacto de la eliminación del MGU‑H en la dinámica del coche
La retirada del MGU‑H aumenta la magnitud de la presión del sobrealimentador y entorpece la dirección y respuesta del motor. Orihara afirma que la mantención de niveles de compresión será la mayor apuesta de los motoristas frente a ese reto.
Pruebas en el Hungaroring: primer paso de la nueva estrategia
A pesar de la adversidad, Honda capitalizó una jornada de ensayo en el Hungaroring para validar la corrección de su motor térmico. Los resultados aún no se conocen, pero ofrecen una perspectiva de progreso tras la larga brecha de datos que perdió en invierno.
En este contexto de ajustes regidos por la ingeniería y la competición, la presión se incrementa cada vuelta engranada y se siente la urgencia de cerrar la brecha acumulada. El futuro de Aston Martin y Honda en la F1 depende de la ejecución de estas revitalizaciones en los próximos pesos de su rodaje.
