Raúl Fernández ha pasado las últimas semanas de la temporada con un torbellino de adversidades: una apendicitis que lo dejó frágil y una lesión lumbar provocada por un golpe fuerte de su moto durante el fin de semana alemán.
Con el equipo Trackhouse, la crisis en la espalda coincidió con la exigencia de un calendario que en menos de diez semanas incluyó siete partidos y tres fines de semana de competición.
Necesidad de un respiro
En medio de la tormenta, Fernández expresó: “Han sido demasiadas carreras en los últimos 11 días, merecemos vacaciones, desconexión y un toque de diversión.”
El español recordó que su objetivo era recargar energías antes de amarrar los cimientos de una segunda mitad tan provechosa como la primera.
Fortaleza física y mental
Durante la rueda de prensa, afirmó que el receso de verano será “crucial para preparar el cuerpo, afinar la técnica y recuperarse de la fatiga acumulada.”
Con 6.º en clasificación general y tercera posición de puntos acumulados desde el GP de Hongario, Fernández mantiene la presión lista y la mira puesta en un rendimiento sin precedentes.
Rendimiento en los últimos fines de semana
Tras su victoria en el sprint de Mugello, el piloto amplió la lista de triunfos: un sprint en Assen, seguido de segundo y tercer lugar en dos domingos consecutivos, adelantándose a Pecco Bagnaia y Pedro Acosta en la tabla general.
El punto de rivalidad de la temporada se consolidó con el dominio en la velocidad y la consistencia de puntería en la pista.

Perspectiva para el final de la temporada
Al mirar hacia el futuro, Fernández reafirmó que, aunque la temporada ha sido exigente, la temporada final requiere “un ajuste físico profundo y mental de alto nivel.”
“El descanso será la clave para volver más preparado y competitivo” completó el piloto.
