F1: Verstappen pedirá un coche totalmente nuevo para Mónaco, Red Bull busca solución
Max Verstappen bromeó en Montreal diciendo que su espalda pedirá “reemplazo” porque la RB22 sigue sufriendo los baches y los vibreadores, mientras el equipo confía en corregir esos defectos antes del cierre de la temporada 2026.
La RB22 y la dificultad para absorber irregularidades
En el Gran Premio de Canadá, el piloto holandés señaló que la configuración actual de la monoplaza le cuesta mantenerse estable en tramos con protuberancias. Explicó que la filosofía del coche y el nivel de carga aerodinámica influyen directamente en la capacidad de absorber los baches, y que aún no ha encontrado la combinación óptima.
Según Verstappen, el rendimiento mejoró ligeramente en el circuito de Miami, pero atribuyó esa mejora a la menor cantidad de irregularidades en la pista, lo que facilitó el ajuste de la suspensión y la carga aerodinámica.
Desafío adicional en Mónaco
El circuito urbano de Mónaco, con su trazado estrecho y numerosos vibreadores, representa un reto mucho mayor. Durante la rueda de prensa de la Principauté, Verstappen rió diciendo que probablemente necesitará “un respaldo completamente nuevo” para enfrentar esa pista exigente.
La agresiva utilización de los vibreadores en la clasificación de Gilles‑Villeneuve ya había puesto de relieve la fragilidad de la RB22, y Mónaco podría amplificar esa debilidad al exigir un control extremo del coche en cada elevación.
Origen del problema y evolución normativa
Los inconvenientes con los baches no son exclusivos de 2026. En la era del efecto de suelo, la altura mínima exigida por el reglamento obligaba a monoplazas extremadamente bajas y rígidas, lo que acentuaba la sensibilidad a las irregularidades del asfalto.
Con el nuevo paquete técnico, la dependencia de la altura de caja se ha reducido, pero la combinación de carga aerodinámica y ajustes de suspensión sigue generando una respuesta insuficiente de la RB22 ante los vibreadores.
Laurent Mekies y la promesa de una solución en 2026
Ante la pregunta de Motorsport.com sobre si el problema podría resolverse antes de fin de año o si requeriría una revisión estructural para 2027, el director técnico Laurent Mekies aseguró que “no vemos nada que no pueda corregirse en 2026”.
El desafío, según Mekies, radica en equilibrar la solución con la preservación del rendimiento puro; corregir la inestabilidad sin sacrificar la velocidad es la prioridad del equipo técnico.
Implicaciones para los circuitos que quedan
Si Red Bull logra eliminar la vulnerabilidad en los vibreadores, la mejora será decisiva en pistas como Bakú, donde los baches son frecuentes, y en los circuitos urbanos de Singapur y Las Vegas, donde la pista presenta numerosas irregularidades.
Mekies reiteró que el equipo disfruta afrontando problemas complejos y confía en que la experiencia acumulada desde el inicio de la temporada permitirá superar este obstáculo técnico.
Con la presión creciente de los próximos fines de semana, la capacidad de Red Bull para afinar la RB22 podría determinar si la escudería mantiene su dominio o enfrenta una nueva racha de vulnerabilidades en los circuitos más desafiantes.