George Russell terminó 19.º en el Gran Premio de Hungría tras un arranque fallido que lo sacó de la parte delantera del grid.
Arranque y primeros segundos
Con la sexta posición final de la parrilla tras la penalización de Kimi Antonelli, el británico logró avanzar cinco puestos en la clasificación, pero la visita al pit que siguió resultó en una caída de 18 lugares al final del primer giro.
Tras el encendido de los faros, Russell volvió a la radio del pit y preguntó: “¿Qué pasó?” El ingeniero indicó que la Mercedes había activado el modo antialquicamiento, razón por la que el vehículo tardó en responder al cambio de la palanca.

El piloto explicó que el embrague se encontraba al 2 %, “parecía la pedal de acelerador”, y que había soltado el acelerador a alta rottación cuando se apagaron las luces de salida.
Reacción del personal de Mercedes
El ingeniero, tras escuchar la pregunta de Russell, confirmó que la gestión de la velocidad del motor había activado el sistema antialquicamiento.
El director adjunto de Mercedes comentó al minuto 14: “Pareciera haber sido un exceso de rottación que activó el antialquicamiento en el momento equivocado”.
Evaluación de Toto Wolff y evolución en pista
Toto Wolff, inmediato en la defensa de su piloto, dijo: “Patri no cometió errores; su aceleración del 10 % provocó que el motor alcanzara la rottación máxima y se bloqueó al soltar el acelerador”.
A lo largo de la carrera Russell recuperó 17 vueltas para ubicarse en séptimo lugar, superando a dos Racing Bulls y ganándose la Vice‑punta antes de beneficiarse del retiro de Oscar Piastri y terminar con un punto extra.
Wolff agregó que “no se puede atribuir culpa a los pilotos” y valoró la defensa de Kimi Antonelli en neumáticos duros contra Lewis Hamilton con neumáticos blandos como “excelente pilotaje”, y afirmó que “George repitió lo mismo”.
Finalizándose la sesión, se intentará estudiar las dinámicas de arrancado de la Mercedes para mejorar el rendimiento en futuros eventos.
