Un torrente de agua cubre el circuito de Fórmula E cuando las tres sesiones de práctica del fin de semana se pierden en una pista convertida en lodo.

Pruebas de lluvia dejaron a cansados a los equipos
La noche anterior al jueves produjo una tormenta que dejó el asfalto saturado, y al amanecer 6:00 la pista estaba húmeda y llena de charcos que obligaron a los pilotos a encontrar un set-up “full wet” en apenas 30 minutos.
Los equipos se abastecieron de ventiladores portátiles y bloques de hielo para mantener los monoplaces y a los conductores dentro de tolerables rangos de temperatura, mientras los ingenieros revisaban cada centímetro del asfalto.
Maximilian Günther y Taylor Barnard emergieron entre los mejores diez cuando el rastro de los neumáticos mostraba que el paquete “full wet” funcionaba, con Günther llegando a primera y Barnard a séptimo.
Sesión de clasificación bajo humedad
Solo 90 minutos después, la lluvia cesó pero el pavimento seguía mojado, y ambos pilotos de DS Penske se enfrentaron en el mismo grupo de clasificación, dividiendo sus posibilidades de acceder a la ronda de cuartos.
Taylor Barnard mostró un ritmo agresivo desde el inicio, logrando una segunda posición y superando a Pepé Martí de Cupra Kiro, equipo que lleva motor Porsche.
En el enfrentamiento de la segunda semifinal, Barnard, con la mirada firme del propietario de Penske Autosport, Jay Penske, venció a Norman Nato en su Nissan por media segunda, asegurando la partida final.
Estrategias de ataque y un penal de Full Course Yellow
La carrera se imprimió como una de 27 vueltas, menos que la noche previa, lo que redujo la complejidad de las estrategias energéticas. Los equipos tenían a disposición dos modos Attack totales de ocho minutos, sin pit‑boost obligatorio.
Durante los primeros vaivenes, Barnard sacrificó tres posiciones para recuperar el primer modo Attack, mientras Günther marchó mejorando dos lugares y ajustó su plan de carrera.
El adelantamiento de Barnard le permitió liderar el inicio, quedando en quinta posición tras el despliegue de los cuatro monoplaces movidos por Porsche. El incierto pánico surgió cuando una Lola Yamaha falló, llevándose el control del pelotón y desencadenando un Full Course Yellow, que añadió una vuelta adicional y revocó las estrategias planificadas.
Con los pilotos aun conteniendo minutos de modo Attack, el orden se trastocó: Barnard terminó en noveno, mientras que Günther cruzó la línea con solo dos puestos detrás.

El calendario apunta a Tokio
El próximo round del campeonato mundial de Formula E se jugará los 25 y 26 de julio en la ciudad japonesa, donde los equipos ya comienzan a perfilar tácticas de adaptación a un clima más templado y un track menos propenso a atrapamientos.
