El Sachsenring volvió a ser escenario de acusaciones por la imposición de un sobrecalentamiento extremo en los neumáticos, un tema que hizo de la carrera de Brad Binder un episodio de fricción y frustración.

Llamado al alambre: el sprint dejó notas rojas
El piloto sudafricano inició el sprint con un chequeo de su rendimiento: dos o tres adelantamientos y un “enorme subviraje”. Según declaró Bordo, el neumático izquierdo no dejaba de calentarse y la apertura de carrera se reducía al llegar a la duplicación de posiciones.
La posición final del sprint, 12.º, estaba ya ubicada por la tensión acumulada en el neumático trasero. Binder admitía que, tras 16.º en las cualificaciones, la sensación de que el coche “ya no podía ir más” se convirtía en algo tangible.
Desgaste inesperado en la fase principal
En la carrera de 20 vueltas, el mismo neumático trasero que había prometido durar, presentaba un “explosión” en las dos últimas vueltas, según la entrevista. La voz de Binder recuperó fuerza: “Sentía que estaba muy suave con el neumático trasero, pero al final explotó”.
Enea Bastianini y Jack Miller, con una pista más “caliente” en sus ruedas, lograron adelantar y limitar el ascenso de la corriente posterior del participante. A los 10.º, al llegar la fase de “arcado”, la fuerza excedida en el lado izquierdo del neumático dejó de “respirar” y compuso el décimo lugar.
La causa: el interior de la pista que obliga a la pista por la izquierda
El trazado de Sachsenring y la normativa de la pista no dejan a los pilotos con tiempo para “respirar” el neumático. El perfil de la curva 8 y 9 se convertía en un “cultivo” de calor en el flanco de la rueda izquierda. “No nos levanta la rueda, apenas la inquieta, lo que nos obliga a recurrir a la posición de la izquierda todo el tiempo”, explicó el piloto sobre la figura del neumático.
Durante la fase de mano de curva entre 3 y 4 competidores, el calor rojo que el neumático interno producía la sobrepasó, la deriva frenó, y la ruta de la salida se convirtió en nivel de apenas un gas de la presión, revelado por datos de la zona de calor.

Luego de la “extrema crecida de la columna” de silicho, Binder explicó que el “gran cauteloso de la mitad del cilindro” fue la causa de la caída en el rendimiento: “mi neumático trasero se dispara porque no se crean condiciones de frenado constante”.
Perspectivas para futuras revoluciones de la pista
Los datos de la temporada sugieren que la carga de calor en el neumático delantero crece en la capa interna, mientras que el neumático trasero sigue sufriendo las glorias de la orientación de la pista. El análisis de la disciplina espera que los equipos consideren nuevas configuraciones de compuestos y manteniendo la búsqueda de estabilidad de calor.
El próximo tramo de la competición puede incluir cambios en la quietud de la rueda, sacrificándose en sus puntos de diseño para garantizar un rendimiento más seguro y un conjunto de datos que aporte un análisis de la capacidad de la pista para soportar la durabilidad de neumáticos.
