Alex Márquez se posiciona como el piloto más destacado de Ducati tras su impresionante actuación en Silverstone.
La temporada comenzó con resultados inconsistentes: el joven español ganó la carrera curva en Jerez, pero luego perdió terreno en el Mans, lo que subraya su lucha por mantener la consistencia en pistas diversas.

En Brno, que marcó su retorno, se retiró antes de la carrera, pero volvió con fuerza en Assen, navegando una caída que le dejó en quinta posición, demostrando su capacidad de recuperarse.
Posteriormente, Alberto García calificó su rendimiento como el más prestigioso del equipo Gresini, destacando su rapidez y estabilidad dentro de la gama Ducati.
Silverstone, un dominio inesperado
El circuito británico, con sus curvas de alta velocidad, favorece a Alex, cuyo estilo suave preserva mejor los neumáticos tras la carga, algo que él mismo ha confirmado como una ventaja clave.
María, la propia hermana, señala que en el pasado él superó incluso a Marc en velocidad sobre la misma pista, lo que refuerza la impresión de Bagnaia de verlo como «el piloto de referencia» de la casa.
Desafíos en los próximos cierres
El dolor de una lesión robó el ritmo de Márquez en el calendario, dificultando que su desempeño reflejara su verdadero potencial en el campeonato.
«No me considero el mejor piloto Ducati; mi rivalidad con Marc y Fabio es directa,» puntualizó, subrayando la interrelación de su rendimiento con la de los otros dos que ocupan los puestos superiores.
En el Gran Premio de Aragón, donde Marc ha ganado siete veces, Alex espera completar el proceso de recuperación para competir al máximo, con especial atención al puntero de su familia en la pista.
