Raúl Fernández logró su segunda victoria en MotoGP después de firmar contrato con Trackhouse, conquistando la carrera de Silverstone en una clara demostración de dominio.
Dominio desde el inicio
El español superó a Jorge Martín en la línea de salida y rápidamente tomó la delantera, manteniendo una ventaja que superaba los dos segundos sobre Marco Bezzecchi tras el primer giro.
Su salto de alto rendimiento alcanzó 4,460 en la novena vuelta, cuando Martín quedó atrás mientras Bezzecchi lo seguía, lo que consolidó la liderazgo de Fernández.
Al final, controló el ritmo y aseguró la victoria, comentando que «la carrera superó mis expectativas porque llegué al primer giro y empecé a gestionar la pista».
Estrategia de neumáticos y mentalidad positiva
El equipo previsorizó un desgaste intenso del neumático suave. Tras un warm‑up decisivo, Fernández entendió que la línea de actuación era entre 1’58,4 y 1’58,5, lo que le permitió operar dentro de la ventana de 1’59.
Esta determinación le dio confianza al instante y le permitió mantener la presión sobre los rivales. “Cuando la frustración entra, el equipo convierte esa energía en velocidad”, afirmó en conferencia.
El sábado, tras un inicio decepcionante en el sprint, el piloto recobró su enfoque con la ayuda esencial de Davide Brivio, personal cercano que lo impulsó a transformar los errores en impulso.
Apoyo del equipo de Trackhouse
El dirigente de la escudería, Davide Brivio, fue uno de los primeros en felicitar a Fernández tras la salida, demostrando la estrecha colaboración del personal.
El piloto señaló que “la presión de mantener la concentración y controlar lo que depende de mí” fue clave para la consagración. “En viernes me sentí frustrado pero, con Brivio, convertí esa frustración en energía positiva”, concluyó.
Con la victoria en Silverstone, Fernández refuerza su posición como uno de los protagonistas de la temporada 2024, manteniendo la ventaja sobre los competidores y garantizando un rendimiento sólido en las próximas carreras.


