Racing Bulls cruzó la línea de salida en el Gran Premio de Hungría con una victoria dominante frente a Alpine y Audi, tomando una posición en la parrilla que antes solo era alcanzable por el equipo hermano de Red Bull.
Racing Bulls rompe el dominio del midfield
Al inicio de la temporada, Alpine había consolidado su liderazgo en la segunda mitad del grid, con Haas siguiendo de cerca; el resultado en el Hungaroring cambió ese equilibrio.
El equipo de Austria se vio superado por Racing Bulls, y la cifra de cinco posiciones en el campeonato de constructores se degradó al perder el trono de referencia del midfield.
En paralelo, Haas sufrió un fin de semana marcado por un desarrollo menos eficaz que el de sus rivales, provocando que Esteban Ocon exigiera cambios de inmediato.
Audi mantuvo su forfait de potencia con su motor propio, y pese a las limitaciones energéticas en el circuito, los monoplaces mostraron un rendimiento sólido frente a los competidores.
Lawson y la estrategia de neumáticos
Lawson, que había empezado la carrera con un único pit‑stop, recuperó posiciones gracias a una táctica inspirada en la de Verstappen: volvió al parque en la vuelta 42 con neumáticos blandos.
Este cambio le permitió adelantar a Lindblad y a Gabriel Bortoleto en los últimos minutos y obtener la posición ocho.
«No teníamos previsto dos paradas, pero la información del ingeniero me mostró que era necesario», explicó Lawson. «El segundo último cambio de neumáticos funcionó a la perfección y la máquina se sintió extraordinariamente rápida.»
Con este resultado, Racing Bulls avanza en la lucha por los puntos junto a los monoplaces de Faenza, y su confianza crece antes de la pausa veraniega.


Con los neumáticos negociados de forma óptima, Racing Bulls avanza con la convicción de haber tejido su propio hilo principal en el segundo tercio del campeonato.
