Morbidelli: «No temo volver a casa si no valgo la pena»
Franco Morbidelli se enfrenta a la mayor amenaza en su carrera cuando, con la apertura de la temporada de contratos, su posición en el grid de MotoGP se volatiliza.

El futuro de la silla de comando
El equipo de Valentino Rossi evalúa entre Nicolás Bulega, piloto oficial de Ducati en WorldSBK, y Luca Marini, integrante de la VR46 Riders Academy, para ocupar la plaza de Morbidelli en 2026. Si bien el nombre italiano mantiene el título de candidato, su posición en la lista de prioridades parece debilitada.
Desafíos técnicos y lentos resultados
Morbidelli atraviesa una temporada complicada, marcada por la pérdida de agarre tras la transición a la spec 2025 de Ducati. Se ha mostrado especialmente frustrado en el Gran Premio de República Checa, donde sus finales más cercanos al lugar de clasificación no han generado más que la sensación de un rendimiento insuficiente.
Algunos puntos de luz han surgido: el podio en el sprint de Jerez y la primera posición en la clasificación de Barcelona le otorgaron visión de resultados positivos, aunque el resto de las carreras, incluyendo Brno, culminaron con una décima tercera lugar, 25 segundos letreros del campeón.
Frustración y la corriente de la presión
Tras la última carrera, el piloto expresó una mezcla de irritación y sarcasmo al explicar su falta de agarre. Declaró: “El weekly terminó con sensaciones extrañas; la moto no ofrecía la velocidad de frenado necesaria ni el grip que esperaba”. Señaló que, a diferencia de la campaña en Mugello donde mantuvo un ritmo sólido, el rendimiento en Ciudad de Bariloche evocó una “situación muy extraña”.
En entrevista posterior, Morbidelli mantuvo un tono directo al admitir la pérdida de su propio “ajuste” a MotoGP, destacando que no es una nueva sensación: “Puedo haber olvidado cómo piloto una MotoGP, pero no es razón para detenerme”. Su descripción de la situación apela a la presión inmediata que rodea su desempeño.
Confiando en la adversidad y la cohesión del equipo
Contrariamente a la evidente presión, el corredor declaró: “Vivo con la presión desde los 7 años; la he convertido en motor, no en freno”. Comprometido con el objetivo de ganar, señaló que el equipo comparte la misma filosofía: “El agua del despair no está en la cultura del equipo, somos una familia que se mantiene firme”.
Con la próxima competencia acercándose, Morbidelli mantiene la convicción de que las circunstancias actuales son únicamente temporales y que el equipo seguirá trabajando para superar la brecha entre la intención y el rendimiento.