El ascenso de Michael Schumacher a la Fórmula 1 se desencadenó cuando el empresario Willy Weber descubrió al joven piloto tras su dominio en la Fórmula Ford 1600 y decidió financiar su carrera a cambio de un porcentaje de sus ingresos.
La ruta desde la Fórmula 3 hasta el Gran Premio de Bélgica
En 1990, Schumacher compitió en la Fórmula 3 del campeonato alemán y también al volante de un Sauber‑Mercedes C11 de turbos de 5 litros y 730 hp, acompañando a la experimentada Jochen Mass.
La temporada siguiente se centró en carreras de resistencia, sobresaliendo en los 24 Horas de Le Mans de 1991, donde llevó la Mercedes a la pista con resolucionarios resultados.

La siguiente gran oportunidad surgió cuando el lapso de junio de 1991 vio a Bertrand Gachot del equipo Jordan encarcelado, dejando un hueco que Eddie Jordan buscaba cubierto.
Weber se puso en contacto con Jordan y le aseguró que contaba el piloto perfecto: Schumacher. Durante la pre‑prueba en Silverstone, el joven, de 22 años, demostró su dominio sobre la Jordan 191, clasificación de séptimo puesto tras solo unas pocas carreras en la F1.

Un contrato incierto y el salto a Benetton
Al insistir en la firma de un contrato de tres años antes de los primeros intentos libres, Schumacher negoció con Neerpasch la entrega de una carta de intención, en la que los términos se modificaron a «un contrato será firmado», dejando abierta la interpretación.
Al no cumplir la obligación de firmar a tiempo, Jordan descubrió que el documento carecía de fuerza legal. En medio de la crisis, Tom Walkinshaw y Flavio Briatore ofrecieron sus recursos para traspasar al joven a Benetton, donde logró un asiento como piloto de la Benetton‑Ford para el Gran Premio de Italia en Monza, superando a su oponente Nelson Piquet.
El knack de Schumacher en la pista lo catapultó de una participación breve en Bélgica a convertirse en la leyenda que cambió la Fórmula 1.

La carrera de Schumacher en Bélgica duró apenas 300 metros; su Jordan saltó al frente en el arranque, ganó posiciones en el mencionado punto de La Source, pero un fallo del embrague la dejó inmóvil poco después.
En resumen, la combinación de visión empresarial, decisiones tácticas y el dominio técnico de Schumacher transformó un potencial emergente en una leyenda de la automoción.
