Lewis Hamilton se vio obligado a pedir disculpas a Ferrari después de que su frustración se desbordara en historias telefónicas durante la carrera de los Países Bajos.
Fruncido en el box de radio
Conforme la segunda mitad del dato avanzaba, Hamilton reagruó cada vez más al desconocimiento de la estrategia del equipo, talvez era la verdad de que se quedaba bloqueado por el compañero Charles Leclerc con neumáticos más gastados.
Su tono se volvió sarcástico: “Qué bonita forma de perder tiempo, chicos. Buen trabajo” cuando Leclerc finalmente detuvo la vuelta 43. En ese instante, Ferrari prolongó la parada del británico, dejándolo ver a Lando Norris y Kimi Antonelli cortarle la vuelta para superarlo.
“¿Me toman por un cobarde o qué? ¿Qué pasa? ¿Cuánto tiempo me dejarán en pista?” exigió al radio con la tensión acumulada en la consola.
Estrategias en obra y pólvora irónica
Varios minutos antes del final, Vasseur reveló que la táctica planeada era mantener a Hamilton en pista hasta la línea final, pero que el equipo previamente había previsto aterrar a Leclerc algo antes y enmudeció la información para no darle ventaja a rivales.
“No lo avisamos todo tan pronto porque no queríamos revelarlo a los competidores”, explicó Vasseur recién tras la conclusión de puntos, añadiendo que el cambio de un giro en el pit del compañero generó cierto desconcierto, pero que todo quedaría aclarado en la sesión de briefing posterior.
Post‑race y la voz del equipo
Dos días más tarde, en una publicación de Instagram, Hamilton recordó la furgoneta: “Reoímos ciertos mensajes de radio y fue evidente que no envié la mejor versión de mí mismo. Asumo la culpa y mejoraré.”
Adicionalmente añadió: “La pasión proviene de la confianza en nuestro grupo y en lo que estamos construyendo conjunto. Puedo decir con orgullo que mi trabajo en la fábrica se reconoce y se amable se notarán los progresos, lo que indica que aún hay lecciones por aprender, especialmente una vuelta.”
La carrera concluyó con la activación de la virtual safety car al final, que permitió a George Russell conservar el tercer lugar y dejó a Hamilton y Leclerc en cuarto y quinto respectivamente.

