El nuevo reglamento de la Fórmula 1 2026 ha revelado diferencias inesperadas entre pilotos que comparten el mismo motor, sobre todo en las líneas de salida y los cambios de compás.
Algoritmos de aprendizaje: la nueva vena de la energía
Andrea Stella, director técnico de McLaren, explica que los motores modernos utilizan sistemas de predicción que crean un “módulo de aprendizaje” capaz de adaptar la entrega de energía en tiempo real, basándose en datos de vueltas previas y en los impulsos del piloto.
Este algoritmo no es «inteligencia artificial» en el sentido tradicional, sino una combinación de modelos predictivos y sensores que procesan un mar de variables para optimizar la cantidad de potencia eléctrica que se cede en cada momento.
El caso de Bélgica y los diferentes ritmos de los pilotos
En el Gran Premio de Bélgica, el australiano Oscar Piastri confesó que parte de su retardo respecto a Lando Norris durante las clasificaciones se debía a que “el motor estaba un poco perdido” tras una ralentización inesperada.
Isack Hadjar contó que su intención de ofrecer “aspiración” a Max Verstappen en el Q3 provocó un desfase energético cuando soltó las palancas en la curva 14, lo que se tradujo en una pérdida de décimas en la recta final.

El silencio de la estrategia y la influencia del piloto
Lando Norris admite que “en realidad, no está todo o bien controlado por el piloto”. Señala que la mayor parte de las diferencias provinieron de variaciones externas como la corriente de aire y la adherencia en cada recta.
No obstante, afirma que una ejecución puntual del dosel de aceleración, incluso por décimas de porcentaje, puede alterar la ventana de la estrategia de potencia y, por tanto, los adelantos y retrasos de los compañeros.
Removiendo la compuerta del control
De acuerdo con Stella, el algoritmo se recalcula durante la misma vuelta cuando detecta desviaciones entre la simulación y la realidad, por lo que un pequeño “salto” en la técnica de un piloto puede hacer reconfigurar la entrega de energía en tiempo real.
Adicionalmente, factores fuera de su dominio como el viento o la fricción de la pista introducen “elementos aleatorios” que hacen que la previsión sea menos fiable a corto plazo.
Mercenarios del viento
Si el viento sopla con más fuerza de cara a la recta, el algoritmo sobreestima el tiempo de la misma, lo que obliga a un reajuste de la estrategia de energía y provoca diferencias en la clasificación final de los equipos.
Ventajas de circuitos “menos energivoros” y camino a la solución
En pistas con menos demanda eléctrica, como Budapest, el efecto se reduce, lo que permite una mayor armonía entre la estrategia planificada y la real.
Sin embargo, la Federación Formula 1 indica que la imprevisibilidad de las unidades de potencia seguirá siendo un desafío en circuitos de gran demanda energética, y que la ingeniería debe seguir afinando la calibración del motor.
Herramientas de simulación y la búsqueda de la comprensión determinista
Los equipos, incluyendo McLaren, están refinando sus kits de simulación con datos proporcionados por Mercedes, pero Stella señala que “aún no contamos con una comprensión determinista” del mecanismo interno.
La persistencia de la incertidumbre y la ruta por delante
Oscar Piastri observa que la reducción de la parte eléctrica prevista para 2028 “no eliminará completamente” los problemas instantáneos, pues la configuración de aprendizaje del motor sigue dictando la entrega de potencia.
La respuesta a estos retos no se dará con ajustes de la quema de combustible, sino con una evolución técnica que permita controlar el “ayuno energético” que los algoritmos siguen introduciendo de forma impredecible.
Impresión final desde el paddock
El comportamiento de las unidades de potencia continúa siendo un elemento decisivo que cambia los parciales de carrera día tras día, y los equipos están trabajando para transformar la imprevisibilidad en ventaja competitiva.
