Álex Márquez se sitúa a 121 puntos del líder, posicionándose de forma marginal en la contienda.
Con los ocho primeros a 65 puntos, la puja por el título sigue abierta, pero el vicecampeón observa una distancia que dificulta cualquier remontada.
El golpe más violento de la temporada se registró en Barcelona, cuando la KTM de Pedro Acosta salió con exceso de velocidad y retrocedió sobre la motocicleta de Márquez.
El choque provocó fractures cervicales y claviculares; su recuperación exigió una dedicación que le hizo ausentarse tres fines de semana sin sumar puntos.
Ese periodo sin puntuación lo marginó del grupo de los 65 puntos y lo dejó fuera de la zona de adelantamientos.
Por ello, la quinta posición inesperada en Brno y la competitividad revitalizada en Sachsenring se convirtieron en la chispa necesaria para reanudar la carrera.

En el fin de semana de Alemania, Marc Márquez destacó las acciones de su hermano, comentando que lo veía volver a su estilo de conducción habitual.
Álex reconoció que aún no alcanza la forma de la temporada anterior, señalando que la falta de consistencia física y mental continúa.
Visión del equipo y perspectiva de la segunda mitad
Para Gresini, el reto principal no es el título, sino demostrar que el ángulo de recuperación está consolidado y que la firma puede competir a nivel de élite.
Ambos hermanos comparten la frustración de haber perdido tres carreras, pero confían en que el regreso a Brno encaja en una estrategia de largo plazo.
La clave, según el análisis interno, es aprovechar los días de pista existentes, incrementando la experiencia con cada volta.
Aunque la posibilidad de un título parece inalcanzable, la dupla continúa con la intensidad necesaria para dar impulso a la segunda girada del campeonato.
Con la meta de recuperarse al máximo, Gresini recuerda que la próxima campaña exige el dominio pleno de la máquina y el espíritu del piloto.
