Aston Martin antepondrá una evolución total en el próximo Gran Premio de Hungría, antes de la pausa veraniega que marca el cut-off de la temporada.
Un “package B” en la pista
El equipo ha diseñado una actualización que casi equivale a una segunda versión del AMR26, reduciendo el peso del chasis y de la caja de cambios, y sometiéndolos una vez más a las exigencias de homologación de la FIA.
Frustraciones evidentes tras el GP de Gran Bretaña
Tras la emisión de la vuelta más lenta y los intentos frenéticos de completar el giro de Copse, el piloto canadiense Lance Stroll articuló que “la situación es bastante catastrófica” y que “no hay ningún punto fuerte” en la máquina.
«En el circuito de Gran Bretaña se mostró claramente el problema, con un subviraje gigante que nos obligó a girar el volante al limite. No tenemos estabilidad en la entrada de curvas ni al frenar en secciones lentas‑medias. Además, la pérdida de carga aerodinámica entre el ala delantera, el fondo plano y la caja delantera vuelve al coche por completo, dejándonos sin control en curvas rápidas. Tenemos varias limitaciones, y el coche no se siente bien», explicó.
Estrel había intentado trasladar a los ingenieros de la linterna a mantener contacto con la aerodinámica, pues “es difícil detectar esas pérdidas de carga solo con los datos.
Aclamado test de chassis
El piloto señaló que aunque las mejoras del motor Honda están programadas para después de las vacaciones en Zandvoort, Hungría sirve como “un verdadero juez” de la modernización del chasis, subrayando que el circuito favorece la estabilidad más que la potencia.
“Si seguimos siendo muy lentos”, dijo, “las corrientes de motor no resolverán el problema”, calificando el evento como un escenario claro para evaluar la eficacia de la actualización.

Objetivos de la evolución
Stroll indicó que el objetivo principal gira en torno a ganar “apoyo aerodinámico” y rectificar defectos que han persistido, incluyendo la falta de carga significativa ante la giratoria rápida.
“Queremos una pista más equilibrada, una máquina que se sienta más agradable al volante”, comentó, subrayando que la mejora está orientada a hacer la conducción más óptima.
Potencia y equilibrio en riesgo de separación
El piloto explicó que la falta de potencia y los problemas de equilibrio son interdependientes, por lo que el trabajo en la motricidad total del grupo propulsor es fundamental para generar la sustentación necesaria.
“Tenemos que conseguir más carga aerodinámica en las zonas donde actualmente se hace una pérdida de equilibrio”, concluyó, indicando que el equipo necesita “un aporte más sólido” para no quedarse atrás.
Perspectiva de Hungría como decisión final
En todas las declaraciones, Stroll fijó Hungría como la plataforma que determinará si el paquete sigue avanzando o si la ineficiencia de la potencia durante el verano basta para relegar al equipo a un nivel secundario.
“Si la evolución del chassis demuestra eficacia en Hungría, será un claro señal de que podemos competir”, afirmó el piloto, antes de los próximos ajustes que se harán en Zandvoort.
Con la pista de Hungría situada entre el chasis y la potencia, la temporada continúa bajo la lupa de Aston Martin, que busca una transformación total a tiempo de demostrar su viabilidad competitiva.
