Bastianini avanzó de 17.º a 9.º en el GP de Sachsenring, recuperándose pese a que la pista se caracterizaba por un sub‑viraje que dificultaba los adelantamientos.
El ritmo inicial de Bastianini y la dificultad en la pista
El piloto debutó retraído e tardó hasta la vuelta ocho para superar a Franco Morbidelli, cifra que ilustraba las complicaciones que el Sachsenring aporta en la maniobrabilidad de los equipos.
Franco Morbidelli se convirtió en el primer chofer que Bastianini arrastró fuera del pelotón, pero la asistencia de sus neumáticos ya desgastados le permitió elevar la velocidad en el último tercio de la carrera.

El sub‑viraje y la estrategia de adelantamiento
La pieza dominante del circuito se citó como sub‑viraje, razón por la que los pilotos relataron que una vuelta en la retaguardia mantenía el eje delantero caliente y la moto temblando.
“El giro anticipado hacía que la moto se sacudiera”, enmarañó Bastianini. “El problema se centraba en los primeros diez circuitos; pese a las pruebas, el fenómeno persiste.”
Recuperación y puntos extra
Bastianini se aproximó paulatinamente a Diogo Moreira y Brad Binder, aprovechando la caída de Jack Miller y la trazabilidad de la línea. Subsecuentemente, superó a Luca Marini y a Fabio Quartararo, toqueteando incluso al francés París.
Durante los últimos diez sprints, halló el momento oportuno para capitalizar la ventaja, controlando la moto con mayor afán.

Conclusión técnica del rendimiento
El piloto admitió despreciar el nivel alcanzado y señaló que, aunque el barrio positivo era bajo, la comparación con el gran resultado de Assen aportó una valiosa experiencia para la siguiente ronda.
