Alpine logró terminar entre los diez primeros en Silverstone, con Franco Colapinto en noveno y Pierre Gasly en décimo, pero la victoria de Colapinto se vio acompañada de una fricción interna sobre la estrategia de parada.
Para la extensa mañana del sábado, Gasly ya se había visto penalizado con tres puestos en la parrilla por obstaculizar a Lance Stroll en Q1, pese a que en el inicio de la carrera su posición sobre la de Colapinto era ligeramente superior. La mezcla de adelantamientos y la lenta repuesta de ambos pilotos los empujó a 11º y 12º antes de alinearse nuevamente.
Colapinto emergió de la pista un turno antes que Gasly, intentando aprovechar un “undercut”. Sin embargo, el tiempo perdido en el pit, avochado en 7 . 49 segundos, cimentó la ventaja sobre Gasly y la permitió mantenerla hasta el final. Mientras tanto, la ausencia de Max Verstappen y la caída de Kimi Antonelli aumentaron la exigencia del telón de fondo.
Desactivándose en las últimas vueltas cayó en un segundo pit bajo el coche de seguridad; pese a ello, Gasly continuó trabado por la posición ganada antes que su compañero. “Nos valió tres puntos para la escudería, pero perder un punto frente a Franco me molesta”, declaró Gasly en Canal +.
Colapinto explicó que la estrategia no fue ingeniosa pues su parada fue lenta. “Fue sólo un caso de incumplimiento técnico. No se trató de un sub‑cut.” Añadió que la intersección de posiciones en Barcelona y las costumbres azarosas fueron relevantes y que “el que termine en frente ya no es crucial al nivel del equipo”.
La tensión se alimenta de las acumulativas fallas de Alpine: problema de radio que causó la penalización, la tardanza en la parada de Gasly y otros desperfectos que, según él, “suman”. El enfoque del equipo, por su parte, no es el mercado ni la marca, sino el rendimiento, y los puntos obtenidos de ambos pilotos significan un avance significativo en la temporada.
