El Gran Premio de Gran Bretaña terminó bajo coche de seguridad en Silverstone, dejando a gran número de espectadores insatisfechos con lo que percibieron como una interrupción de la acción.
El informe técnico del Safety Car
Los sistemas de cronometraje mostraron brevemente el texto “Safety Car ending”, un aviso que la FIA advirtió posteriormente no debía mostrarse y reconoció como un fallo informático que deseducó la continuidad de la carrera.
Según el reglamento deportivo, la salida del coche de seguridad se produce únicamente cuando el director de carrera lo disponga; de lo contrario, el vehículo debe volver a la pista tras avanzar un giro extra (artículo B5.13.5), tras la fase de desdoblamiento de los coches retrasados.
Origen de las restricciones post‑Abu Dhabi
Las normas contemporáneas provienen de la polémica de Abu Dhabi 2021, cuando el comisionado Michael Masi reanudó la carrera tras autorizar a los cinco coches que separaban a los contendientes de la máxima categoría. Los criterios requisitos acuerdos para limitar el número de competidores que devengan el coche de seguridad a retomar la pista.
Reacciones de la dirección y pilotos
Toto Wolff, de Mercedes, manifestó su satisfacción con la aplicación correcta de la normativa, aunque admitió que un relevo inmediato habría ofrecido un final más espectacular. “Preferiría que hubiera ocurrido en 2021, pero es fundamental que el reglamento se respeten”, afirmó con tono conciliador.
George Russell, que conservó la segunda posición y añadió 18 puntos al campeonato, también reconoció que la neutralización del último giro le fue justificada, citando la tradición de que las carreras pueden terminar bajo Safety Car. “Existe una larga discusión sobre si esto vale la pena”, comentó, añadiendo que el deporte debe ceder al reglamento y no lo contrario.

La respuesta de la FIA subraya que los procedimientos se seguirán y los reglamentos internos se aplicarán tal como lo demandan las reglas, evitando dudas sobre las oficiosas deliberaciones del oficial de carrera.
