Newey sigue intentando convencer a Alonso de permanecer en 2027.
Fernando Alonso espera que el proyecto Aston Martin le devuelva su gloria, pero la temporada 2026 se ha convertido en un deslabado que falte de potencia y confiabilidad.
El motor y la poncha de la escudería
Los lunes de producción en Enstone recuerdan los nervios de una gran apertura: un motor Honda que no llega a la cifra de caballos de potencia y un Chassis que no perdona las derrapes. Los ingenieros de Aston Martin han dedicado meses a la disminución del problema, y el plan contempla la creación de una versión B lista para su estreno en el Gran Premio de Budapest.

La rivalidad entre la necesidad de homologación y la idea de repetir pruebas de choque provoca anticipos de que el proceso pueda estirar hasta el último día del calendario
La frase franca de los pilotos
Decenas de años antes, Alonso había develado su disgusto con el motor Honda; ahora la incertidumbre se vuelve más profunda. El conductor, con casi 45 años, exige resultados tangibles, y las demandas se reflejan tanto en su actitud como en la llama de su equipo. Lance Stroll también reclama ver mejoras, pero el porvenir de la escudería necesita de la conciliación de ambas exigencias.
«Lo siento notorio es la frustración, pero es comprensible. Son animal de competición. Casarse a la vanguardia es su objetivo», declaró Adrian Newey como cabecilla de la técnica;
El ingeniero subraya que ha mantenido contacto continuo con ambos pilotos, y que la dirección apunta a mostrar una senda clara que inspire la dedicación tras los asientos: “Quisiéramos que Fernando vea las mejoras y esté convencido de que la trayectoria sigue en la dirección correcta”.
Las inminentes modificaciones que se probarán en Budapest serán el factor decisivo: si los cambios aplican, Alonso estará más que dispuesto a recordar un año más con Aston Martin; si no, el futuro del español con la escudería será un punto en la línea de meta.