Steiner se opone firmemente al cambio a una sola moto en el videojuego: «No lo entiendo»
La próxima temporada de MotoGP traerá una reforma que obligará a cada piloto a disponer de únicamente una motocicleta lista en su garaje, mientras que la segunda se mantendrá en reserva y se montará solo tras una caída.
Nuevo reglamento y objetivo de costos
La norma, que entrará en vigor en 2027, surgió como amenaza preparada para Liberty Media durante las negociaciones del nuevo acuerdo comercial, pero se concretó como una medida oficial que busca reducir el gasto de los equipos.
Con la eliminación de la segunda máquina permanente, los gerentes de los fabricantes de MotoGP ven una posible reducción de costes operativos y de logística, aunque la cifra exacta no ha sido revelada.
Resistencia dentro del paddock
El líder de Tech3, Günther Steiner, ha manifestado su oposición; declara en Crash.net que “los constructores parecen alentarse , pero los organizadores no quieren esto”. Steiner insinúa que el cambio se traduce en una pérdida de espectáculo, pues elimina la posibilidad de que un piloto cambie de moto durante el mismo fin de semana.

Marini y Acosta comparten la misma posición fría. Marini destaca que la emoción de observar a un piloto caer, superar la caída y tomar la pole position falla con un único vehículo en el garaje. Acosta añade que una caída en el calentamiento ya impediría la participación en la carrera, y una caída en la ronda de clasificación impediría la clasificación.
El efecto en la acción en pista
Steiner argumenta que la reducción de una segunda máquina «no reduce el número de mecánicos», pues la preparación de la segunda moto sigue requiriendo personal y piezas de repuesto escondidas detrás de un muro.
Acosta puntualiza que la ausencia de una segunda moto no evitará accidentes, pues los pilotos siguen rindiendo al límite en las sesiones de práctica y clasificación.
Puntos fincros y más allá
El coste real será difícil de medir. Steiner recuerda una cifra de un mecánico “por año”, una exposición que parece insuficiente frente a la pérdida de dinámica que el público espera en cada sesión de MotoGP.
Los equipos, en apariencia, no fracasan en mantener la segunda moto preparada como reserva, aunque la nueva regla obliga a comprarla “en caso de necesidad”. Una vez que un piloto sufre una caída, la primera moto debe repararse mientras se completa la segunda, un proceso que el reglamento no simplifica, según los pilotos.
Con la caída frecuente en MotoGP —en contraste con la F1, donde la ausencia de un mulet no afecta al ritmo de las carreras— los equipos temen que la restricción pueda obstaculizar la competencia y el espectáculo que define al campeonato.
El impacto en los costos de los equipos y la experiencia de los aficionados dependerá de cómo los constructores gestionen la fina línea entre la reducción de gastos y la preservación del valor de entretenimiento que siempre ha caracterizado a MotoGP.