Antonelli teme perder todo tras su segundo intento.
El Gran Premio de Mónaco culminó con la victoria de Kimi Antonelli, que dominó sin amenaza y consiguió su quinta victoria consecutiva.
Domino sin pausa desde la pole
Antonelli inició la carrera en pole y mantuvo la cabeza de forma ininterrumpida, guiado por una Mercedes que le proporcionó plena confianza.
“Fue un fin de semana increíble, una carrera increíble,” afirmó el piloto después de bajar de la máquina.
El titular del campeonato explicó que el trabajo en el alerón trasero y la mejora de la salida del frontal entre viernes y sábado impulsaron su rendimiento.
Mejoras en la salida que cambiaron las reglas del juego
A lo largo de la temporada, Kimi ha perdido 20 puestos en la primera vuelta entre los seis primeros comicios, ya sea en sprint o en carrera principal.
Mercedes y el piloto se comprometieron a optimizar el software y la ergonomía de la paleta de embrague.
“Creemos que el primer arranque fue el mejor en Mónaco. El segundo no fue espectacular, pero demostró progresos reales,” citó Antonelli.
Motivaciones y desafíos desde la línea de meta
Tras el coche arrancado, la monopatín de la Mercedes facilitó la entrada a la primera curva; sin embargo, recuperarse después de la bandera roja exigió foco extra.
“No estaba muy motivado por un nuevo arranque,” confesó el piloto. “Cuando supe que me informaron controlé mis pensamientos, me concentré y preparé los neumáticos a la temperatura adecuada.”
El orgullo del piloto se refleja también en su celebración tradicional: saltar al puerto de Mónaco.

Un frente de amenaza: Lewis Hamilton y la crucial salida
Seguidamente, la posibilidad de ser eclipsado por Lewis Hamilton, quien habitualmente aprovecha la salida para crear mayores ventajas, fue la mayor preocupación de Antonelli.
“Sentí frustración porque esa vez Lewis me acompañó y, sabiendo lo buenos que son sus arranques, pensé… no quería usar palabras sueltas, pero era algo que sí me alarmó,” comentó Antonelli.

El piloto aprovechó la ventaja para ganar la vuelta frontal, manteniendo la cabeza de la carrera y disfrutando de lo que describió como una “dosis de alegría” mientras avanzaba por la pista.