Stroll se estrella en Mónaco: “El motor me empujó contra el muro”
Lance Stroll bate la pista en el Gran Premio de Mónaco 2026, y el choque al 57.º giro es atribuido por el piloto a la inestabilidad del motor Honda.
Con el coche posicionado 16.º, Stroll se precipita directo a la curva Antony Noghès, impactando la barrera Tecpro en toda fuerza. El conductor asegura una pérdida de control vinculada a “problemas de frenado del motor” que variaban entre empujar y tirar en cada curva.
El piloto añade que durante la temporada han surgido irregularidades que le “pusieron al borde del colapso” y que en ese tramo específico el motor le barrió “como si la aceleración estuviera bloqueada”.

Con la pista deteriorándose poco antes de la curva, Stroll no considera un factor de la falla, pues “el motor lo empujó directamente” y no la superficie del asfalto.
Fernando Alonso, también de Aston Martin, ya había advertido su experiencia con “retrogradación al azar” durante las pruebas libres, golpeando el muro frente al puerto y confirmando la misma cuestión que resurge en el accidente de Stroll.
Detrás del motor: problemas de frenado y transmisión
La incertidumbre se centra en la relación entre la caja de cambios y el bloque del motor. Desde el cambio de unidades Mercedes a motores Honda de fábrica, Aston Martin enfrenta “irregularidades en la fase de descenso” que alteran la experiencia de conducción.
De la Rosa plantea que el motor “asistió a la caída”, pero también señala que el piloto “ataque demasiado fuerte” y que el equipo trabaja “en conjunto” en motores y cambios para corregir la dinámica.
Perspectiva de Pedro de la Rosa
Tras la carrera, Pedro de la Rosa destaca la resistencia de los pilotos: “El hecho de que Stroll haya sufrido indica que nuestros conductores no se rinden jamás.”
Subraya que, a pesar de las dificultades en la deceleración, ambos pilotos «presionaron al máximo», y que la investigación sigue en curso, sin divulgar detalles técnicos específicos.
Frente a Honda: análisis y soluciones en ruta
Honda y el equipo precisenán analizare la situación para proponer ajustes técnicos. Se reconoce que la problemática es compleja, comprendiendo tanto el motor térmico como el turbo dentro de la nueva normativa de la temporada.
El enfoque abarca la evaluación de la interacción entre impulso y freno, buscando evitar futuras “retrogradaciones al azar” que pongan en peligro la seguridad y la competitividad.
En consecuencia, la carrera de Mónaco deja al equipo aún con desafíos técnicos que deben abordarse de manera integral para garantizar la estabilidad y el rendimiento en los próximos eventos.