Mercedes en F1 revela su estrategia para superar la debilidad al inicio
Mercedes refuerza sus arranques en 2024 con una palanca de embrague rediseñada para Kimi Antonelli
Mercedes ha introducido una versión modificada de la palanca de embrague utilizada por el piloto italiano Kimi Antonelli, acompañada de una actualización del software de control, con el claro objetivo de afrontar la mayor debilidad de la escudería en la temporada: la falta de consistencia en los arranques.
Causas que originaron la vulnerabilidad en los despegues
Durante la primera mitad de 2024, los coches de la W17 mostraron un rendimiento sólido en curvas y velocidad de punta, pero el momento de salida reveló una debilidad estructural. La combinación de un turbo de mayor diámetro y una relación de transmisión más larga, diseñada para maximizar la velocidad en rectas, redujo la tracción disponible al lanzar el embrague. McLaren, que comparte el mismo bloque motor y turbocompresor, superó a Mercedes en este aspecto gracias a una caja de cambios propia con relaciones más cortas, según comentó el director técnico Andrea Stella.
Esta disparidad se tradujo en una variabilidad notable: en algunos circuitos la pérdida se limitó a una posición, mientras que en otros, la caída alcanzó varias plazas, afectando especialmente a Antonelli, cuya capacidad de mantener el ritmo inaugural quedó comprometida.
Acciones técnicas emprendidas por la escudería
El equipo abordó el problema desde dos frentes. Primero, los ingenieros revisaron el mapa de torque y los parámetros de control del embrague, ajustando la entrega de potencia para adaptarse a distintas condiciones de adherencia. Segundo, Antonelli colaboró en el rediseño del hueco donde reposan los dedos en la palanca, introduciendo ligeras variaciones de posición que permiten un agarre más preciso al soltar el embrague.
El nuevo diseño conserva la forma clásica de la palanca, pero los cambios ergonómicos favorecen una sensación de “feeling” más uniforme, reduciendo la margen de error en la fracción de segundo crítica del lanzamiento.
Resultados en pruebas y Grandes Premios recientes
En los ensayos libres de Bahrein, la W17 tardó más de lo esperado en lograr una tracción estable, confirmando la necesidad de los ajustes. En Australia, una falla en la carga de la batería impidió a Antonelli realizar los burnout habituales, limitando la temperatura de los neumáticos traseros y penalizando la aceleración. Problemas de comunicación con el ingeniero se repitieron en China, mientras que en Miami los cálculos de adherencia sobrestimaron la capacidad del asfalto, provocando deslices al salir de la parrilla.
En Suzuka, el piloto italiano perdió posiciones al soltar excesivamente el embrague, evidenciando la delicadeza de este componente. Sin embargo, las pruebas en Canadá mostraron una mejora palpable: durante el sprint, George Russell ejecutó lo que describieron los analistas como “un arranque de referencia”, mientras que Antonelli, tras probar la nueva palanca en los entrenamientos libres, mantuvo su posición de partida sin los habituales retrocesos.
Perspectivas a futuro y próximos retos
Con la ergonomía afinada y el software optimizado, Mercedes parece haber superado la barrera que le impedía convertir la pole position en liderazgo al inicio de la carrera. El verdadero desafío será sostener esa consistencia en los próximos circuitos, donde factores externos —como la humedad o la composición del asfalto— seguirán poniendo a prueba la efectividad de la nueva palanca de embrague.